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Hace tiempo que el escenario político local transita una peligrosa comodidad. El intercambio de ideas, la confrontación respetuosa de proyectos y la discusión pública sobre el rumbo de nuestro pueblo parecen haber desaparecido de la agenda cotidiana. En su lugar, lo que impera es una autopista de sentido único: tenemos, de forma sistemática y casi exclusiva, la versión oficial de la gestión comunal.

La pregunta que deberíamos hacernos como vecinos no es menor: ¿está realmente todo bien en nuestro pueblo? ¿O nos estamos conformando con la tranquilidad aparente que construyen los comunicados institucionales?

Asumir que el silencio de la oposición es sinónimo de perfección o de consenso generalizado es un error profundo. La democracia local no se nutre de unanimidades forzadas ni de relatos sin contrapeso. El debate es el motor indispensable para corregir rumbos, visibilizar realidades que muchas veces no entran en los partes de prensa y exigir la rendición de cuentas que cualquier administración pública merece.

Cuando los referentes de la oposición eligen el silencio, el principal perjudicado es el vecino, o sea todos nosotros. Sin voces disidentes que interpelen, que cuestionen las prioridades de la inversión pública o que propongan caminos alternativos, la gestión comunal juega sola en la cancha. Y un gobierno sin control democrático activo corre el riesgo de volverse sordo a los problemas reales de la comunidad.

Desde la vuelta de la democracia, sólo dos dirigentes ejercieron su rol opositor: Silvia Zanier y Silvana Romero. Dos mujeres que, con aciertos y yerros, supieron hacer visible lo que denunciaban como negligencia o manejos discrecionales en las gestiones de Eduardo Maero y Celestino Nicolau, respectivamente. Tiempo más tarde, el recorrido en ese rol opositor las llevó a presidir la comuna local.

Es momento de sacudirse la apatía. La política local necesita recuperar la polifonía, el disenso constructivo y el debate abierto, porque un pueblo donde solo se escucha una sola campana deja de ser una comunidad viva para convertirse en un simple decorado.

Autor: admin