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La confirmación de que se reactivó la obra de ripiado en la Ruta Provincial 38 (Hersilia-Ambrosetti) enciende, una vez más, una mecha de esperanza cautelosa en el departamento San Cristóbal. Sin embargo, para los vecinos y productores de la región, el anuncio tiene un gusto demasiado conocido: una mezcla de alivio por el avance inmediato y un profundo escepticismo alimentado por décadas de deudas históricas.

Cada metro de piedra compactada no es un lujo técnico; es la diferencia real entre llegar a otra localidad para asistir a un turno médico, llevar los chicos a la escuela, sacar la producción a mercado o verla perderse o suspender la rutina por el clima. Que en pleno siglo XXI la transitabilidad de una región dependa de si una lluvia impredecible transforma al camino en un lodazal inaccesible es el síntoma más claro de una postergación que ya no resiste más eufemismos.

Llevar un kilómetro de ripio a término demanda hoy una inversión de entre 70 y 100 millones de pesos, lo que sitúa la finalización del tramo total entre Hersilia y Ambrosetti por encima de los mil millones de pesos. Pero los números no pueden analizarse de manera aislada. Frente a los mil millones que exige la obra, está el costo invisible: la pérdida de competitividad de los productores, la fuga de jóvenes que no ven futuro en pueblos desconectados y el deterioro constante de la calidad de vida.

El contrapunto está a la vista. Casos de gestión local como el de Ambrosetti —que proyecta el ripio hacia el norte buscando la conexión con Huanqueros para garantizar que el 100% de sus tambos cuente con salida consolidada— demuestran que cuando la infraestructura se fija como una prioridad innegociable, las soluciones aparecen.

Celebrar la reactivación de un tramo es válido, pero dejar 15 kilómetros a la deriva sin certezas ni plazos concretos es perpetuar una solución a medias. A esta altura, el tema debe ponerse sobre la mesa: un corredor histórico de esta magnitud no puede seguir esperando una ruta en condiciones dignas. La Ruta 38, un vínculo histórico entre dos pueblos, necesita ser, de una vez por todas, el corredor firme que garantice el desarrollo de nuestras comunidades

Autor: admin