El Mundial ya pasó. La vorágine del evento deportivo más trascendente del planeta ha llegado a su fin, dejándonos una estela de pasiones, goles y profundas discusiones tanto futbolísticas como políticas. Sin embargo, apagadas las luces del estadio y concluidos los festejos, la pausa anestésica del fútbol se extingue para devolvernos, de golpe y sin rodeos, a nuestra compleja realidad socioeconómica. No se puede ignorar el peso simbólico que dejó esta cita deportiva. En un acto impregnado de coraje e identidad soberana, el despliegue de la bandera de las Islas Malvinas por parte de la Scaloneta representó una jugada maestra: en una sola y patriótica gambeta, la Selección eludió las estrictas prohibiciones de la FIFA y le asestó un golazo de "malvinización" a Gran Bretaña ante la mirada atenta del mundo entero. Aquella imagen no solo conmovió a millones, sino que expuso de forma dramática las inconsistencias del gobierno nacional, que quedó totalmente fuera de juego. Mientras la conducción oficial profesa una admiración explícita por figuras como Margaret Thatcher, la cultura popular y sus símbolos soberanos se encargaron de marcar la cancha y recordar dónde reside la auténtica memoria histórica del pueblo.
Podríamos continuar debatiendo sobre las campañas antiargentinas o las teorías conspirativas formuladas para justificar derrotas y tensiones. Pero el tiempo apremia y exige ocuparnos de lo urgente: la grave crisis económica que golpea a los sectores medios y populares.
En el ámbito local se observa una marcada disminución en las ventas del sector comercial. Como ejemplo de esta coyuntura, al menos dos comercios del rubro indumentaria y calzado debieron prescindir de sus empleadas en las últimas semanas, quedando la atención exclusivamente a cargo de sus titulares.
Asimismo, es una realidad recurrente la proliferación de ventas informales y servicios ofrecidos por trabajador@s registrados que buscan complementar sus ingresos. A esta situación se añade la permanente demanda de empleo rural que se canaliza a través de nuestro medio radial y redes sociales. No obstante, como contrapunto, cabe destacar que un comercio local abrió recientemente una convocatoria para incorporar un nuevo personal; pero claramente es la excepción.
El mismo curso sigue la economía del país y los demuestran con contundencia de los datos reales:
*30 PyMEs cierran por día en el país.
*Se han destruido 300.000 puestos de trabajo formales.
*Los trabajadores precarizados de plataformas se encuentran super endeudados.
*El consumo interno atraviesa su peor momento histórico.
Ya vivimos en el pasado recitados similares que prometieron un "derramamiento" de prosperidad que jamás llegó. Hoy, la historia se repite con igual retórica, pero bajo condiciones severamente agravadas. Incluso voces de trascendencia global como la del capitán Lionel Messi han dejado al descubierto esta postura al reconocer lo que la propaganda oficial intenta negar: “hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando”.
Ojalá que el gesto patriótico y colectivo hecho por la Scaloneta en el Mundial nos ponga a todos a pensar en una clave distinta. Frente a los complejos conflictos sociales que se avecinan y los proyectos de desregulación en carpeta para seguir entregando el país a corporaciones locales y extranjeras, defender la idea de Nación y el tejido social resulta una tarea urgente e impostergable.
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